Hoy quiero dedicar mi flujo creativo a un tema que, según mi experiencia como terapeuta, me apremia compartir: la sinergia entre varias técnicas de sanación y cómo éstas, cuando se integran, aceleran y profundizan el proceso terapéutico.
Hago presente que la terapia con geometría de obsidiana fue un parteaguas en mi vida y sigue siendo la principal herramienta de sanación que utilizo con mis pacientes.
Antes de eso, ya trabajaba con la astrología psicoevolutiva, la numerología y la Ley del Tiempo. Todas estas técnicas funcionaban como una lupa para revelar la esencia del consultante, su huella energética y almica, hacia dónde se dirige su vida, cuáles son sus retos y cómo aprovechar sus dones y talentos. También permitían identificar con qué herramientas terapéuticas resonaba más profundamente cada persona.
La obsidiana: el punto de inflexión en mi propio camino
Cuando finalmente llegó a mí la obsidiana, esta metodología de sanación me permitió transformar patrones de conducta que bloqueaban mi evolución y mi andar como mujer. Cabe destacar que la metodología consta de otras dos técnicas de sanación que ya forman una sinergia de por si en la metodología: la terapia con cristales de cuarzo y el masaje kundalini.
Al principio pensaba que la terapia con obsidiana era válida para todos, pero con el tiempo entendí que cada persona avanza según su camino interior y que existen muchos tipos de terapias.
A pesar de eso, sigo sosteniendo que la terapia de obsidiana es una de las más contundentes y efectivas que he conocido.
Obsidiana + Constelaciones familiares: una sinergia poderosa
Cuando me gradué como consteladora sistémica familiar pude constatar que ambas herramientas entran en una sinergia muy poderosa, y que esta combinación cataliza aún más el proceso de sanación.
En la terapia de obsidiana trabajamos con el inconsciente del consultante y con los arquetipos; en sesión “constelamos” y emergen contenidos ocultos. Agregar las constelaciones familiares como técnica para mirar esos contenidos profundiza y acelera el proceso. Lo he comprobado con varios consultantes: los resultados han sido impecables y precisos, porque ambas terapias revelan patrones y nudos sistémicos.
Somos seres multidimensionales: el cuerpo, la energía y el alma deben participar
Somos seres multidimensionales, y como tales necesitamos trabajar en todos esos niveles: físico, energético, emocional, mental y espiritual.
La terapia de obsidiana abarca estos niveles, pero cuando la complementamos con otras técnicas, la sanación se vuelve más armónica y rápida.
Nivel físico
Además de utilizar las geometrías en el cuerpo, promuevo hábitos sanos de alimentación y ejercicio corporal.
Nivel energético
El consultante usa las geometrías para limpiar su energía, mantenerla en flujo constante y protegerse. A ello sumo prácticas de respiración y una conexión consciente con la naturaleza favoreciendo anclaje, presencia e integración en el proceso.
Nivel emocional y mental
La obsidiana y las constelaciones familiares abren un espacio de contención y permiten enfrentar contenidos inconscientes a veces muy dolorosos.
Son herramientas que trabajan juntas como aliados íntimos.
Nivel espiritual
Aquí la astrología, la numerología y la Ley del Tiempo proporcionan indicaciones muy precisas para orientar al consultante cuando se siente perdido o en un despertar espiritual.
La obsidiana sostiene ese proceso con las geometrías espirituales. Además, procuro orientar al consultante en un camino real, aterrizado y sustentado en tradiciones antiguas, no en ilusiones new age de senderos fáciles y de colores.
Sanar más rápido no es saltarse el proceso
Esta sinergia de herramientas acelera la sanación, pero ojo: no implica saltarse procesos.
El impulso no viene de la urgencia por terminar, sino de una alquimia interna que se activa cuando varias técnicas resonantes trabajan juntas.
Cuando esto sucede, todo fluye sin resistencia.
Caso real: cuando la sinergia revela lo oculto
Quiero compartir un ejemplo de una consultante con miomas uterinos de tamaño mediano.
Aplicamos terapia de obsidiana, pero fue difícil llegar al origen inconsciente de sus miomas porque tenían ramificaciones muy profundas.
Gracias a las demás herramientas – especialmente las constelaciones familiares y técnicas energéticas de respiración que ella ya dominaba – reconstruimos el origen de su padecimiento:
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- abusos y excluidos en el sistema familiar,
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- revaloración del deseo de ser madre que había negado,
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- necesidad de soltar hijos simbólicos para permitir que caminaran solos.
Cuando constelamos a los excluidos apareció una energía de sufrimiento y carencia vivida por sus ancestros durante la guerra: muertes trágicas, esfuerzos extremos para sostener a la familia, y una exclusión sistémica donde tener hijos significaba más carga y más escasez.
Mirar, reconocer, agradecer y honrar a todos sus muertos y excluidos la recolocó energética y sistémicamente.
Soltar los proyectos (hijos simbólicos) y permitir que se gestaran a su ritmo la llevó a fluir con la vida y a sentir estabilidad para sostenerlos.
El trabajo con la obsidiana para liberar emociones cristalizadas en su cuerpo fue la cereza del pastel. Hoy en día, sus miomas están desapareciendo y lo digo sin rodeos porque el proceso de sanación todavía sigue.
Conclusión: la alquimia perfecta de la sanación integral
Este es un ejemplo claro de cómo la sinergia entre varias herramientas puede aclarar y acelerar un proceso de sanación.
Es lo que considero una alquimia perfecta para lograr el bienestar y la salud integral del ser, porque la sanación no es lineal: es circular y en espiral.
“La sinergia no suma: alquimiza”